lunes, 10 de junio de 2019

Querida esposa



Manuel Álvarez es el más alto del grupo. A su izquierda, a la derecha en la foto, también con camisa blanca brochada hasta el cuello, aparece su hermano Antonio Álvarez Vega, fusilado también en Alcalá de Henares el día 9 de octubre de 1939.

Año de la Victoria MCMXXXIX (Esto está escrito con una letra diferente a la del autor de la carta. Era obligado escribirlo)

Alcalá de Henares, 27-7-39


Querida esposa: 

Hace una semana justa recibí tu carta del 14 del corriente a la que contesté a vuelta de correos, en la que te pedía algo muy urgente y también os decía que vinieseis por aquí porque quería veros. Esto lo repito aquí por si no ha llegado la referida carta a su destino. En esta te contesto a aquella del 14.

Ya he hablado con Pepa y me ha contado lo del chico en la Estación. Podías haberlo dejado venir y ya le hubiese visto que es mi mayor deseo. Nos ha dado el dinero que traía, dos puros y las fotos. La miel ya nos la hemos comido, endulzando con ella los ratos tristes.
Le dices a toda la familia y amistades que me acuerdo mucho de todos, pero que no me es posible escribirles, por eso, porque no me es posible. Ya sabes que no me para escribir, pero hay fuerzas mayores que lo impiden.

Has hecho muy bien con mandarme las fotografías; después de ponerme muy contento me causaba la impresión de encontrarme reunido en nuestra casa. Me paso muchos ratos mirándolos y me creo más cerca de Vds. Ya vendrán tiempos mejores, como tú dices, y entonces nos desquitaremos. Te pagaré esa cuentecilla que te debo y ya me las arreglaré para que me salgan bien. Te pagaré con creces pero, aunque no me debes nada, te pagaré cobrando que es la manera más airosa de pagar las cuentas viejas ¿te agrada?

Cuando te escribo, Rosario, me pasa lo que a ti cuando me lees, me parece que estoy hablando contigo como cuando éramos unos novios felices, por lo que te ruego no me alabes, porque puedo envanecerme. Es mejor que me dejes escribir como sepa, bien o mal, ya que así soy feliz en este retiro de paz. Paz material, aunque yo me rodeo siempre de quehaceres que no me dejan tiempo de reposo, porque todas mis obligaciones son comer, dormir y esperar, tres trabajos que no me rinden el cuerpo, pero el alma se subleva y vuela por regiones para mi desconocidas en brazos de la ilusión, para terminar mis fantásticos viajes siempre a tu lado donde sé que me aguarda el amor de un hijo simpático, tu leal cariño y el calor de un hogar. ¿Qué quieres más que te diga? En tan pocas palabras no es posible expresar mejor mis deseos. Sin embargo, fíjate lo lejos que estamos de llevarlos a la práctica, nos separan unos seiscientos kilómetros, un expediente sumarísimo y la incertidumbre que proporciona la lucha de los hombres por un bienestar pasajero. ¡Qué le vamos a hacer! Hay que conformarse con nuestra suerte y tener paciencia, ¿no es eso? Yo ya la tengo, por eso notarás que mis cartas van siempre impregnadas de alegría, porque yo sé que hay algo superior a las ambiciones de la humanidad, que no se puede desobedecer y que nada voy a adelantar con tristezas y aflicciones. De este convencimiento y de hacerme la ilusión de que me encuentro a tu lado cuando escribo, la alegría y el contento de mis cartas; y así, optimista, sonriente lo espero todo y con una esperanza que se alimenta de la tranquilidad de mi conciencia y el disfrutar de una salud perfecta.
Tu carta del 14 parece un arco iris después de pasada la tormenta, --------------------------------…es tan mala la tinta que está toda emborronada, pero yo sé que tú la entiendes y no importa ¿verdad?

Como en mi anterior te digo que deseo que vengáis todo lo pronto que podáis y las razones ya os la podéis figurar. Según me ha dicho Pepa, se estaba arreglando el coche pequeño para venir y esperabais que yo os lo dijera, pues bien, ya lo sabes tú, se lo dices a D. Rafael de mi parte y venir lo más pronto posible. Pero ¿es que dura el coche pequeño aún? ¿Y del camión, qué ha sido? Yo tenía entendido que no quedaba nada y por lo tanto no es así, me han equivocado. En fin, cuenta algo de ello, para saber las cosas por ti, antes que los demás me digan las que les parecen.
Tanto mi hermano como yo deseamos que estéis todos buenos, nosotros seguimos disfrutando de mucha salud y deseando salir de nuestra situación, que no ha variado en nada a pesar del viaje de Caparrós y Quirós con mi hermano Felipe, enviando abrazos para nuestros padres, tíos, hermanos y sobrinos y muchos recuerdos para todas las amistades, se despide quien os envía miles de abrazos y besos tanto para ti como para nuestro querido Helios.
Os quiere cada día más quien no olvida.

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